Existe un tipo de conocimiento y verdad que no se agotan mediante los logros del método científico, también tenemos acceso a la información a través de la comprensión hermenéutica.

Sabemos que la cultura es la totalidad de la información –actual y virtual- transferida por aprendizaje social que le permite a la persona aplicar soluciones reales a las situaciones a resolver con el fin de elevar su calidad de vida.

Cuando el espíritu se reconoce a sí mismo y este autorreconocimiento lo expresa en la palabra, es que en ese momento ha creado, mediante la generación espiritual una imagen de sí mismo.

Así, pues, cultura es crear una red de significaciones en el mundo para referirnos a ellas y hacer de nuestra vida una obra de sentido, si no el hombre sería un puro animal “hacedor” sin vida espiritual, sin frónesis.

Además, ¿Por qué es necesario saber de dónde venimos, para saber a dónde vamos? ¿No estaremos tratando el mismo anhelo de Plotino, de conducir lo divino que hay en nosotros a lo divino que hay en el universo?

Hoy, sigue apareciendo una respuesta, no la única, una tercera época, es un intento de llegar al fondo: Santo y Seña.En sus alforjas la palabra “santo” tiene su origen en un verbo latino: sancio, is, ire, ivi, sanctium o sanctum, de la raíz sac de donde se origina sacer (sacrum), de la misma familia que el griego angios: santo, sagrado, sacrosanto, piadoso, puro; y en su otra polaridad: detestable, execrable, maldito.

En otras palabras, tendríamos que afirmar que buscamos –humildemente- la identificación sel ser humano con su realidad más profunda.

¿Y la Seña? Su significado se lo da “signa”, plural
de signum-i, término y concepto ya utilizados en el siglo XII: señal, estandarte, bandera militar, nota o indicio para dar a entender un asunto o venir en conocimiento de él, grito de guerra, lo que de concierto está determinado entre dos o más personas para entenderse, lugar y domicilio de una persona, los tres repiques para llamar a misa…


Santo y Seña: es el momento en que el espíritu se reconoce a sí mismo y este autorreconocimiento lo expresa en la palabra para combatir la ignorancia, uno de los grandes males de la humanidad.

El Ser Humano tiene una misión de claridad sobre la Tierra. Lo lleva dentro de si, es la raíz misma de su constitución. Estos textos van para todos los que declaran ser del linaje de esos que lo obscuro hacia lo claro aspiran: ¡Luz, más luz!.
Vaya esta publicación, con la mejor de las intenciones de enriquecer el diálogo que proponemos, y que así sea por amor a la humanidad.